viernes, 8 de julio de 2011

Necesito días de 50 hrs y semanas de 10 días


Dicen que organización es la clave
¿Dónde consigo tiempo extra para poder leer el manual de organízación?
Soy mujer, profesionista, hija, tía, hermana, prima, novia, amiga, bloguera, tuitera  y todo tiene que estar meticulosamente organizado en 24 hrs del día durante los 7 días de la semana.
Y no, no me doy tiempo para todo.
Si voy al gym no duermo las 8 hrs, si duermo las 8 hrs no puedo hablar con mi novio, si hablo con mi novio no puedo tuitear y menos bloguear, si tuiteo o blogueo ya no hablé con mi hermana, si hablo con mi hermana puedo oir algunos gritos de mi sobrina pero no hablo con ella, si hablo con mi sobrina, no pelo a mi mamá, si hablo con mi mamá no puedo ponerme a escribir textos de mi trabajo, si hago textos de mi trabajo no puedo tener la agenda totalmente abierta para pacientes, si veo pacientes desde temprano no puedo ir al gym, si no voy al gym me siento mal conmigo misma, sin me siento mal me da depresión y si me da depresión no voy al gym.
O sea, estoy perdida!!! :S

domingo, 15 de mayo de 2011

Hoy me dí cuenta que ya no me duele


Que ya no me acuerdo de ti.
Que ya puedo escuchar esa canción y divertirme con ella.
Que ya no te busco en el coche que se parece al tuyo.
Que ya me olvidé de tener que olvidarte.
Que ya puedo respirar sin pensarte.
Que ya no me hace falta saber de ti.
Que ya puedo comprar en la tienda que tiene tu nombre.
Que ya no pienso que volverás algún día.

En fin, que (al fin, ahora si) ya eres prueba superada!
Aplausos a mi!!! =)

miércoles, 16 de marzo de 2011

Con una sonrisa en la cara


Todas las mañanas a las 5:00 am suena el despertador de mi blackberry, así que lo primero que hago es tomarla, y presionar donde dice "5 minutos mas", doy un vistazo a si hay algún correo urgente, llamada perdida, sms, o mensaje desde el messenger, luego lo dejo en el buró y me estiro cual gato desde mis deditos de los pies hasta los bracitos, que tallo los ojos (ya sé, me saldrán mas arrugas) y entonces si, me dispongo a revisar con detenimiento los mensajes.
Hoy fué un día especial, tras mi rutina habitual antes de sacar un piecito de la cama, vi que tenía un mensaje de una chica en el facebook de mi consultorio, así que me dispuse a leerlo y esto fué lo que me encontré:

"hola dra karla uff me costo trabjo encontrarla pero al fin la encontre seguramente ud no se acuerda de mi... pero eso no es lo importante, lo que me importa a mi es que yo si me acuerdo de ud.... a mi ud me opero ya hace unos cuantos años en el hospital central del norte pemex... y lo unico que quieria decirle es que ud me inspiro a estudiar medicina y eso es o que hago... pero bueno solo queria agradecerle por tener personas como ud y repito por eso estudio medicina para algun dia ser como ud ahh nunca la olvidare..."

Esto hizo que de inmediato se me pintara una sonrisa en la cara y sentir un gran masaje al ego por saber que mi trabajo ha trascendido y dejado huella en gente que (efectivamente) no recuerdo su nombre o su cara, pero que seguro (bien o mal) deje una huellita.

martes, 8 de marzo de 2011

No me feliciten por ser mujer


No me feliciten por ser mujer, porque me siento orgullosa de serlo.
No me feliciten por ser mujer, porque soy una Diosa como lo fueron mis antepasadas, antes de que la guerra llegara a la vida de los hombres.
No me feliciten por ser mujer, porque no necesito que lo recuerden, ustedes lo saben.
No me feliciten por ser mujer, porque debido a que no somos iguales los dos géneros precisamente por eso somos iguales.
No me feliciten por ser mujer, porque tu, hombre, igual que las mujeres puedes hacer la comida o meter la ropa a la lavadora.
No me feliciten por ser mujer, porque yo, mujer, igual que los hombres puedo cambiar la llanta de mi auto o cambiar los fusibles de la luz.
No me feliciten por ser mujer, porque sin los hombres que han estado en mi vida, no sabría exactamente el tipo de hombre que quiero a mi lado para acompañarme.
No me feliciten por ser mujer, porque sin la participación de un hombre una mujer no podría ser madre.
No me feliciten por ser mujer, porque soy un ser humano que llora, ríe, salta, juega, canta, baila, se enoja, patea, golpea, siente (si, igualito que los hombres).
No me feliciten por ser mujer, mientras miles de mujeres en el mundo mueren a cada día a manos de sus parejas, en "nombre del amor".
No me feliciten por ser mujer, mientras miles de mujeres sufren discriminación cada día de su vida.
No me feliciten por ser mujer, mientras miles de mujeres son mutiladas quitándoles la enorme capacidad de sentir placer.
No me feliciten por ser mujer, mientras miles de mujeres dejan su propia salud porque "no tienen tiempo para ir al doctor" pero si tienen tiempo para limpiar la casa y cuidar al abuelo enfermo.
No me feliciten por ser mujer, mientras miles de mujeres abandonan a sus hijos por no tener la forma de sacarlos adelante.
No me feliciten por ser mujer, mientras miles de mujeres son acusadas de homicidio cuando deciden abortar.
No me feliciten por ser mujer, mientras miles de mujeres son "culpadas" de un embarazo no deseado.
No me feliciten por ser mujer, porque sé que soy hermosa.
No me feliciten por ser mujer, no lo necesito, gracias! 

lunes, 7 de febrero de 2011

Una historia como cualquier otra...


En una estación de radio Canadiense, dan un premio de 1000 a 5000 dólares a la persona que cuente una historia verdadera, que le hubiese sucedido y la hubiese puesto en una situación embarazosa, de aquellas que te dan ganas de tirarte de un décimo piso…bueno, o de un primero. Esta fue la historia que ganó los 5000 dólares:


Tení­a consulta con el ginecólogo para esa semana, pero quedaron en llamarme para confirmarme el dí­a y la hora de la misma. Una mañana temprano recibo la llamada de la telefonista del consultorio, informándome que mi consulta estaba registrada para ese mismo dí­a a las 9.30 hrs. Acababa de terminar el desayuno con mi marido y mis hijos y estaba lista para comenzar con las tareas del dí­a, eran precisamente las 8.45 hrs. Entré en pánico, no tení­a ni un minuto que perder. Como todas las mujeres tenemos mucho cuidado y una particular atención en nuestra higiene í­ntima, principalmente cuando vamos al ginecólogo, pretendí­ asearme, pero ésta vez ni siquiera me daba tiempo para darme una ducha. Por lo que entré al baño, me quité el camisón y agarré una toallita limpia y doblada que estaba encima del borde de la bañera, la mojé y la pasé con todo cuidado por mis partes ‘más í­ntimas’ para así­ tener la seguridad de que quedarí­a lo más limpia posible. Al terminar lancé la toallita en el canasto de ropa sucia, me vestí­ y volé para el consultorio.
Estaba en la sala de espera y casi inmediatamente me llamaron para hacerme el examen. Como ya conozco el procedimiento, me senté sin ayuda en el borde de la camilla e intenté, como siempre hago, imaginarme muy lejos de allí­, en un lugar así­ como el Caribe o en cualquier otro lugar lindo, por lo menos a 1,000 kms. de aquella camilla.
Me quedé muy sorprendida cuando el médico me dijo:
- ‘Ah, caray, hoy hizo un esfuerzo extra para quedar más bonita!’
No entendí­ el cumplido pero no respondí­ y sólo me limité a sonreí­r y decir ‘¡ah!'.  Me fui a casa tranquila y el resto del dí­a se desenvolvió normalmente: limpié la casa, cociné, tuve tiempo de leer una revista, etc.
Después de la escuela, ya terminados los deberes, mi hija de 6 años estaba lista para ir a jugar cuando me gritó desde el baño:
-'¡Mamá! ¿Dónde está mi toallita?'
Le contesté,
-'¡No sé, pero toma una limpia del closet!' Su respuesta me hizo desear desaparecer de la faz de la Tierra. El comentario del médico, martillaba en mi cabeza sin descanso ya que lo que mi hija me contestó fue:
-’No Mamá, yo no quiero una toallita del closet, quiero aquella que estaba doblada en el borde de la bañera. Ahí­ tení­a mi diamantina, mis brillitos y mis estrellitas doradas y plateadas!!’

viernes, 28 de enero de 2011

De ellos y nosotras.



En las últimas semanas algunas amigas que tenían novio y terminaron la relación. Las causas muchas, algunas no saben la razón. Como buenas amigas hicimos reunión para “hablar mal de ellos” y sacar un poco la frustración que nos ocasiona terminar un proyecto sin lograr los objetivos planteados.

Al escucharlas y escucharme me di cuenta que caemos en la eterna pregunta sin respuesta: ¿Qué quieren los hombres? Nosotras si sabemos lo que queremos: Compañía, respeto, amor, protección, risas, caricias, discusiones con final feliz, aprendizaje del otro y de una misma y bla bla bla.

Y entonces frases como: “es un idiota, no sabe lo que está perdiendo”, “ pues entonces quiere una que le grite y lo trate mal?”, “de verdad no entiendo que fue lo que hice mal”, y yo sigo siendo fiel a mi frase “él se lo pierde y yo me lo ahorro” tras la cual todas se reían con un poco de sarcasmo.

Y si, sentirse una como la responsable de que fulanito no me pele o que sutanito haya terminado la relación, es un sentimiento común tras la ruptura de una relación. Pero momento! En una relación nadie está a fuerza, verdad?

Así que yo no tengo responsabilidad en lo que el otro quiere y necesita ni él tampoco sobre lo que yo quiero (aunque lo que quiera sea él).

domingo, 9 de enero de 2011

Estoy enojada, si


Cuando llegúe a aquel lugar lejano y extraño, el internet se volvió "casi" mi mejor amigo, quién me ayudó a conocer y relacionarme con gente en aquel país.
Así fué como conocí a Octavio, un chico que conocí en aquel café antiquísimo y tan lleno de historia en aquella ciudad. En aquel tiempo él usaba gafas, en ese primer café duramos horas y horas charlando, era como si nos hubieramos conocido antes y casualmente teníamos cierta cercanía en nuestra ciudad de origen.
El tiempo pasó y construimos una amistad genuina, de ésas que poco se dan entre dos personas de sexos opuestos, sin implicaciones sexuales pues.
Nuestra relación fué creciendo y se fue fortaleciendo, me cuidó alguna vez que tuve una gripa fatal y yo lo escuché cuando tenía ésos bajones que a uno le dá cuando estamos lejos de casa.
Aprendí a ver a las mujeres tras el mundo masculino y estoy segura que él también aprendió mi visión femenina sobre los hombres, no en balde tenemos nuestra ya frase famosa (ja!)
Fué el quién me enseñó el mundo de los blogs y twitter. Me regaló su libro autografiado (que estoy segura que ya vale oro), lloré con él y reímos muchísimas veces.
Fuimos planes de última hora para hablar mal de los otros o para contarnos lo maravilloso que era nuestra historia de amor.
En fin, pero llegó el día en que nos separamos, pero estábamos pendientes uno del otro, algún mensaje, nos encontrabamos en el chat y hablabamos un poco a deshoras (por el huso horario), hasta que me pidió que no lo nombrara, que no lo buscara y no lo taggeara porque tenía problemas.
Y dijo que ya me lo diría con calma, tras casi medio año de éso, sigo esperando alguna explicación.
Espero que sea feliz, porque yo seré feliz de saberlo.
Y siempre siempre será Salchichita!
 

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